El camino rojo: viaje a estar presente
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| Iguaque |
Si eres como yo, elegiste quedarte en el. Eso no significa que no haya tenido o no tenga momentos en los que me pierda y cambie ligeramente de dirección. Eso es parte del viaje. Lo importante es estar atento cuando tomas ese camino opuesto.
Cuando estás en la dirección opuesta, los miedos tomarán el control. Te apegarás al placer, queriendo satisfacer tus deseos en todo momento. Eso es imposible de lograr porque tan pronto como cumples uno de tus deseos, sientes un segundo de placer e instantáneamente llega el vacío que te llevará en busca de controlar de otro deseo, llenarte un poco más de placer. Un círculo eterno que nunca terminará.
En esta ruta opuesta, el dolor es algo que intentarás evitar con todo tu corazón. Por supuesto, nadie quiere sentir dolor, pero eso también es algo imposible de lograr. El dolor físico y emocional es real. No existe una píldora mágica que evite tenerlo. El dolor tiene un propósito determinado. El cuerpo lo manifiesta como una alerta de que algo no está bien. En lugar de odiar el dolor y negarlo, se trata de ser consciente cuando el dolor está surgiendo y aprender de él.¿Que quiere comunicarte ese dolor, esa experiencia?
Estas formas opuestas, inicialmente se mostraron como los senderos fáciles y gratificantes. A medida que continúes en este camino, te darás cuenta de que estarás en el mismo punto de donde comenzaste.
Si decides tomar el camino rojo, en sus inicios te parecerá árido y nada gratificante. Sin embargo, no es así y lo comprenderás solo cuando empieces a transitar en el. Esos adjetivos negativos son creados por la mente que vivía y estaba acostumbrada a la comodidad de esos pasajes opuestos. Será un proceso, tomará tiempo para que la mente logre relajarse en este nuevo paisaje. Un paisaje en el que no tiene que preocuparse por lograr objetivos o protegerse de ser herido. Tarde o temprano la mente se rendirá al C.R y se permitrá ESTAR. Tan pronto como la mente se rinda, cada detalle, aroma y sensación serán frescos y nuevos. Eso es porque tu mente y tu cuerpo están completamente presentes, en sincronía, disfrutando cada momento, sin juzgarlos. Desaparece el pasado, se olvida el futuro y solo existes en el presente.
Tomar el camino rojo es vivir de la sorpresa. Es mantener todos tus sentidos abiertos , amando cada detalle del viaje. Un viaje que no tiene principio ni fin. Lo único que el C.R. te pide es confiar en él. Querrás saber a dónde te lleva el camino. Esa es una información que nunca será revelada por completo. Habrá partes del viaje en el que te encuentres en medio de la jungla y apenas logres identificar tus propias manos, otros días te despertarás en la playa contemplando el vacío y la inmensidad del horizonte, y otros momentos en que subirás a la montaña llegando a la cima para que puedas observar el paisaje completo.
Donde sea que te lleve, solo deja que te lleve. Confía en él y sobre todo confía en ti. Sé consciente cuando intentes tomar atajos, no te sientas mal si lo haces, todos lo hacemos, solo recuerda retomar tu camino rojo que siempre tendrá señalizado el desvío más cercano para que puedas regresar a el.

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